Los desequilibrios musculares en Tigres De Mexico

Cervicalgia, ¡No puedo moverme!

Cervicalgia

El dolor cervical incapacita temporalmente cada vez a más personas. Aquí te explicamos los tipos básicos y sus causas.

Aunque hay más, podemos aquí distinguir dos tipos de dolores cervicales básicos según su origen y evolución:

– Dolor cervical agudo o tortícolis.

– Dolor cervical crónico.

Las radiografías suelen ser normales en la mayoría de los casos.

El dolor cervical agudo, o tortícolis, se instaura con rapidez, a menudo durante la noche, y se acompaña de una notable limitación de la movilidad de la cabeza, sobre todo hacia un lado. Dura poco tiempo y remite totalmente.

El dolor puede aparecer espontáneamente o tras un movimiento brusco del cuello, una larga exposición al frío o una mala postura mantenida.

El tratamiento debe consistir en reposo y aplicación de calor local. En ocasiones será preciso añadir analgésicos tipo paracetamol.

El dolor cervical crónico es habitualmente de poca intensidad, aunque puede provocar gran ansiedad. Es más frecuente en mujeres y puede persistir varios años. La movilidad está habitualmente conservada, pero los movimientos extremos generalmente provocan dolor.

En esta cervicalgia crónica hay que valorar las probables implicaciones de tensión emocional y stress.

Los ejercicios de estiramientos suaves primero y de tonificación con movimiento controlado y también de tensión mantenida después pueden ayudar a que los episodios de ambos tipos de cervicalgia vayan siendo cada vez menores.

Los desequilibrios musculares

Los desequilibrios muscularesDebido a diferentes causas, algunos musculos se debilitan y otros se tensan. Aparecen entonces dolores articulares.

Según Janda (1993) músculos fásicos o propensos a la inhibición o debilidad en una gran mayoría de personas son:

– tríceps,

– trapecio porciones media e inferior,

– abdominales,

– vastos del cuádriceps,

– glúteos,

tibiales y peroneos.

En principio deben ser músculos a tonificar de forma prioritaria en personas en las cuales se detecta dicho desequilibrio.

Músculos tónicos o propensos a la tensión en una gran mayoría de personas son:

– bíceps,

– pectorales,

esternocleidomastoideo,

– trapecio porción superior,

– elevador de la escápula,

paravertebrales,

– cuadrado lumbar,

psoas ilíaco,

– recto femoral,

adductores de la cadera,

– tensor de la fascia lata,

isquiotibiales

– tríceps sural (gemelos).

Serían pues, músculos que preferentemente deberían estirarse, de forma activa y pasiva, en personas en las cuales se detecta dicho desequilibrio muscular.

Los músculos moderadamente tensos son a menudo más fuertes de lo normal, sin embargo un exceso de tensión provoca una disminución de fuerza (potencia). Este descenso de potencia muscular se llama debilidad tensional.

El desequilibrio muscular es predecible en la región pélvica donde se le denomina síndrome pélvico o cruzado distal; y en el hombro y región del cinturón del cuello donde se denomina síndrome cruzado proximal o síndrome hombro-cuello (Janda 1979).

Las personas que padecen el síndrome proximal sufren primero problemas de hombro y cuello, por el contrario los que desarrollan el síndrome distal sufren más dolor lumbar. Ambos tienden a desarrollar gradualmente primero un síndrome y luego el otro.

La actividad mental (stress) también se asocia con cambios en el sistema muscular, aunque las inadecuadas posturas en la vida diaria y la técnica y/o planificación errónea en el entrenamiento físico puede derivar fácilmente en desequilibrios musculares y derivar hacia patologías articulares.

Una adecuada evaluación previa facilitará a tu técnico una más eficaz planificación de tus entrenamientos que resolverá los posibles desequilibrios que se hayan detectado.

Tonifica tus rotadores externos de hombro

Tonifica tus rotadores externos de hombroPuedes prevenir la aparición de algunas lesiones más comunes del hombro localizadas en el manguito rotador, tonificando estos músculos posteriores.

Algunas de las patologías del manguito rotador son consecuencia de una descompensación muscular entre éstos, de carácter fásico, y el deltoides anterior y pectoral, de carácter más tónico.

Realiza este ejercicio siempre al final de la rutina de hombro ya que estos músculos, supraespinoso, infraespinoso y redondo mayor, cumplen funciones estabilizadoras de esta articulación y no conviene fatigarlos al principio.

El peso a manejar debe ser moderado, de forma que se puedan realizar tres o cuatro series de 12 a 15 repeticiones.

Posición de comienzo:

Tumbate sobre un costado, con la cabeza apoyada en el brazo en flexión.

Dobla ligeramente las rodillas, con la columna en una posición neutra, y el otro brazo en una línea que coincida con la columna. Situa el codo en 90 grados, con la palma de la mano que sujeta la mancuerna dirigida hacia el abdomen.

Acción:

Apoyando el codo en el costado, rota el dorso de la mano y el antebrazo hacia arriba, hasta quedar justo por detrás de la perpendicular, o tan alto como sea posible, sin variar la posición del hombro ni del brazo.

El antebrazo debe permanecer en un ángulo de 90 grados con el brazo. La mano se mueve directamente hacia arriba.

Procura mantener en todo momento el hombro fijo y el brazo pegado contra el tronco.

El movimiento es de rotación alrededor del tronco, en una línea paralela al eje del abdomen.

Cambia después de lado y efectua el mismo ejercicio con el otro brazo.

Evita:

Despegar el brazo o el codo del tronco.

Que la articulación del hombro se deslice hacia delante o hacia atrás del pecho desplazando los omoplatos